No creo que se pueda juzgar toda la empresa así.
Tengo la certeza de que Daniel Coronell hace periodismo independiente, serio y valioso porque sus columnas de opinión, con la excepción de unas pocas que ha dedicado a temas personales, las ha dedicado a hacer periodismo y las ha basado en la mejor evidencia disponible. Mejor dicho: se le puede hacer fact-checking a lo que dice.
A diferencia de Coronell, el resto del sitio son columnas de opinión, libres de fact-checking.
No considero que lo que hace Daniel Samper Ospina sea “periodismo”, bajo ninguna definición de la palabra. Él es más como un juglar o un bufón que tuvo la suerte de tener el papá que tuvo y crecer lleno de contactos en el mundo del periodismo en Colombia, lo que prácticamente le ha garantizado tener un trabajo en la industria para el resto de su vida, así que puede darse el lujo de hacer columnas mediocres copi-pegando los tweets más populares de la semana y renunciar en solidaridad por la libertad de expresión (que, todo sea dicho, esa parece ser una defensa que ha sido constante en su carrera).
Como ya lo he dicho antes, creo que parte de la solución a la crisis del periodismo debe ser que se vuelva riguroso con el fact-checking, y creo que las columnas de opinión deberían estar sujetas al mismo estándar; no como ocurre actualmente, que cualquiera puede mentir (y quiero decir mentir-mentir: repetir cosas demostrablemente falsas que se ajustan a su ideología) y protegerse diciendo que esa es su “opinión”.
Lamentablemente no veo nada ni remotamente similar en el sitio. Y es comprensible: hacer buen periodismo cuesta, y mientras Daniel Coronell tiene los medios y los contactos para hacerlo (como también los tienen Samper Pizano y Samper Ospina, aunque le huyan a ello), las columnas de opinión enviadas al sitio son eso: columnas de opinión. Seguramente habrá algún columnista que se esfuerce por meterle más datos que opinión, aunque hasta el momento no es lo que yo he visto.

