Con impulso que el cristianismo evangélico recibió en la victoria del NO, se han envalentonado cada vez más hasta dejar meridianamente claro que lo que les interesa —y, ténganlo por seguro que lo van a lograr— es reimponer la teocracia y obligarnos a todos a seguir los designios de su amigo imaginario.
El acuerdo que Mauricio Albarracín pide, ya…
Con impulso que el cristianismo evangélico recibió en la victoria del NO, se han envalentonado cada vez más hasta dejar meridianamente claro que lo que les interesa —y, ténganlo por seguro que lo van a lograr— es reimponer la teocracia y obligarnos a todos a seguir los designios de su amigo imaginario.