Pregunta original: ¿Qué tan acertada consideras las comparaciónes entre Churchill y Uribe que se ven en redes sociales por parte de los uribistas? ¿Hay comparación o similitud entre estos?
Respuesta: No me odio tanto como para tener uribistas en mis redes sociales, así que no he visto esas comparaciones, aunque la sola sugerencia de compararlos es absurda; es como comparar la pizza con la mierda.
Uno fue un tipo que tuvo los pantalones y el cerebro para parársele a los nazis. El otro es un hampón caudillete de medio pelo que hizo del terrorismo su gallinita de los huevos de oro para atornillarse al poder.
Al uno le importaba acabar con la escoria y cumplió con su palabra sin excusas ni necesidad de cambiar los documentos constitucionales de Reino Unido, y jamás empezó un partido político que girara en torno suyo pero que aceptara militantes nazis.
El otro es un fracasado que necesita a la escoria vivita y coleando para hacerse reelegir indefinidamente. Uribe es a las Farc lo que el policía corrupto es a la mafia, sólo que más manteco: los usa para inflar su reputación, pero no puede acabar con ellos realmente, porque le tocaría empezar a ser honesto y buscarse un trabajo de verdad.
Con los ánimos tan caldeados, sé que nadie le pone cuidado a las incongruencias de Uribe, pero si uno hace el ejercicio de reunirlas todas y examinarlas bajo el prisma de “Uribe necesita a las Farc para atornillarse al poder”, creo que no hay ninguna que se quede sin explicación. Ni la tesis uribista (Uribe venció a las Farc) ni la antiuribista estándar (”Uribe es un sádico guerrerista/paramilitar”) tienen tanto poder explicativo.
Bien decían los uribistas que el Mono Jojoy era el mejor jefe de campaña de Uribe. Es una lástima que nunca comprendieran cuánta razón tenían: antes de que se hicieran partido, la manera de votar por las Farc era votando por Uribe, que las mantendría vivas sólo lo suficiente para que sus creyentes lo siguieran votando ad nauseam.
Votar contra las Farc siempre fue lo más fácil: no votar por Uribe. Y acabar con las Farc sin disparar ni una bala también siempre estuvo al alcance de las urnas: sólo votar por quien propusiera legalizar las drogas.
No es coincidencia que Uribe se oponga tan férreamente a una movida que haría sucumbir el negocio de las Farc de la noche a la mañana.
Es que tan poco tiene que ver Uribe con Churchill, que este hoy sería encarcelado en Colombia con las estúpidas políticas públicas de aquel por su frecuente consumo de drogas.
¡Qué parecidos ni qué nada!


