Yo creo que la administración de Justicia en Colombia está parcialmente politizada, pero, curiosamente, creo que el caso de Santrich es evidencia de la otra parte, de la no politizada. Aunque no los tengo entre mis afectos —y creo que cometen cagadas monumentales—, me parece que los jueces y magistrados son de los cargos más incomprendidos del país, pues los jueces sólo están para hacer cumplir las leyes, esos son sus instrumentos de trabajo, y a veces les toca tomar decisiones que políticamente pueden ser desastrosas (liberar a Santrich) pero que se ajustan a derecho.
A ver, es que si la Corte Suprema no hubiera ordenado la liberación de Santrich tras la renuncia de Nefastor, habría habido un quiebre institucional porque son ellos (la Corte) quienes juzgan congresistas (y Santrich lo era; un rata más en ese nido de ratas, al fin y al cabo). La Corte Suprema no podía entrar a decidir de fondo en ese entonces, porque por el momento sólo estaban siguiendo lo que les ordena la Constitución: “a los Congresistas los juzgamos nosotros”. Y mantener encerrado a alguien sin sentencia, auto o fórmula de juicio habría hecho volar por los aires los ya de por sí precarios cimientos del aparato judicial, porque en la Constitución está que son ellos los que juzgan congresistas.
Al parecer, todas estas minucias y tecnicismos son demasiado sofisticados para las cabecitas (o los periodistas judiciales) que creen que los jueces siempre evalúan todo de fondo, y que deben dictar sentencia sin reparo por el procedimiento. Pero es que sin un protocolo no hay aparato de justicia que valga, y los jueces también tienen que hacer respetar dicho protocolo. ¿De qué le sirve a un país un aparato de justicia donde las sentencias no hacen tránsito a cosa juzgada y pueden ser relitigadas ad nauseam hasta el final de los tiempos? Es que no se llama imperio de la ley por nada, pues.
Los Magistrados podían odiar a Santrich, pero su trabajo no es fallar en sus odios y amores, sino en que se cumplan las leyes (incluidas las de procedimiento), incluso si eso significaba darle la libertad a alguien que odiaban.


