A principios de diciembre, en un arrebato de lucidez, la Corte Constitucional decidió lo que debería ser obvio para cualquiera con dos dedos de frente: que una entidad pública como el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) no puede tener a la Iglesia Católica en su junta directiva
Sí, adiós a los católicos del Sena
A principios de diciembre, en un arrebato de lucidez, la Corte Constitucional decidió lo que debería ser obvio para cualquiera con dos dedos de frente: que una entidad pública como el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) no puede tener a la Iglesia Católica en su junta directiva