Hace dos semanas advertí que, de no acoger el más estricto y absoluto laicismo, el cristianismo evangélico ganará la guerra contra los LGBTI y seguirá desmantelando las escasas y pequeñas conquistas sociales de derechos que se han hecho en el país, pretendiendo que todos nos sometamos a los designios de su amigo imaginario.
De la teocracia que se avecina en Colombia
Hace dos semanas advertí que, de no acoger el más estricto y absoluto laicismo, el cristianismo evangélico ganará la guerra contra los LGBTI y seguirá desmantelando las escasas y pequeñas conquistas sociales de derechos que se han hecho en el país, pretendiendo que todos nos sometamos a los designios de su amigo imaginario.