Amor cristiano para Ateo Digital
La muerte de Ateo Digital no es una victoria religiosa ni una excusa para convertir el duelo en proselitismo.
Jonathan Asdrúbal Valenzuela Andrade era la persona detrás de Ateo Digital, una cuenta de redes sociales que sigo en Instagram. Su contenido no aparecía con demasiada frecuencia en mi feed, pero, cuando lo hacía, solía encontrarme con comentarios incisivos y acertados. Algunos amigos discreparon con él en determinadas ocasiones, porque consideraban que a veces se pasaba de la raya. Yo no llegué a cruzarme con su contenido lo suficiente como para formarme una opinión concluyente en uno u otro sentido. Pero eso, en realidad, es secundario.
Yo creo que la muerte de una persona no debería utilizarse para ganar una disputa ideológica. No hace falta compartir las ideas de Valenzuela, defender cada publicación que hizo ni idealizarlo para reconocer que su familia y personas cercanas están de duelo y que su muerte no convierte sus convicciones en una lección pública.
La comunidad atea apenas comenzaba a enterarse del fallecimiento de Valenzuela cuando ya habían aparecido cristianos en redes sociales burlándose, celebrándolo o regodeándose con la noticia.
Amor cristiano en su más pura esencia:
Wow! Cuánta superioridad moral…
Quienes no han tenido la desgracia de encontrarse con cristianos que intentan convertirlos en cada interacción quizá no entiendan hasta qué punto puede resultar agotador. Digamos que se sitúa en el extremo opuesto de “divertido” en la escala de experiencias sociales.
Cuando uno les pide que dejen de hacerlo, suelen responder con la misma excusa: que lo hacen por nuestro bien, que les preocupa que nuestra alma termine en el Infierno. Sin embargo, los mensajes de arriba no parecen escritos por personas afligidas porque su alma haya sido condenada, sino por personas felices de que eso haya ocurrido.
Es casi como si les molestara que Valenzuela no creyera en su amigo imaginario y que, por tanto, no hubiera forma de controlarlo.
Como creador de contenido ateo, antiteísta y antirreligioso, supongo que cuando yo muera también aparecerán criaturitas de esta clase a celebrarlo. O, peor todavía, a inventar una conversión de última hora en el lecho de muerte, como suele ocurrir cuando ciertas personas no pueden aceptar que alguien haya vivido y muerto sin rendirse ante sus fantasías religiosas.
Ya he recibido suficiente amor cristiano en vida, pero esta gente parece incapaz de entender que “no” significa “no”, así que asumo que también me lo darán después de muerto.
La próxima vez que se crucen con un aleluyo que use la “salvación del alma” como patética excusa para insistir en una evangelización no solicitada, muéstrenle esto. Porque, en casos como este, la retórica de “salvar almas” sirve para revestir de preocupación una conducta que expresa desprecio hacia quienes pensamos distinto. Se trata de castigar simbólicamente a quienes cuestionamos una supuesta autoridad religiosa y la de su inexistente dios, y de advertirnos que no difundamos ideas alternativas ni hagamos preguntas incómodas. También ha habido cristianos que han sido respetuosos y han ofrecido sus condolencias — ellos demuestran que discrepar profundamente de alguien no impide reconocer su humanidad ni solidarizarse con el dolor de quienes lo querían.
Mientras recogía estas capturas, en apenas cinco minutos, también me encontré con gente quejándose de que Ateo Digital se burlaba de las creencias religiosas ajenas.
Pobrecitos.
Todavía no entienden que el respeto se debe a las personas, no a las ideas. Las creencias religiosas son ideas; y, como tales, pueden cuestionarse, criticarse, ridiculizarse o rechazarse. No son personas y, por tanto, no son sujetos de respeto. ¡¡Las creencias religiosas no son susceptibles de ser respetadas!! Estamos en 2026 de la Era Común y todavía hay quienes no son capaces de distinguir entre un concepto y una persona. * Suspiro *
Ateo Digital podía cuestionar y burlarse de las religiones y sus creencias. Sus críticos podían cuestionarlo o responderle. Nadie necesita festejar su muerte, deshumanizarlo ni usar el dolor de su entorno para hacer proselitismo.
Más arriba dije que Ateo Digital había muerto, porque Jonathan Valenzuela era quien creó la cuenta y quien publicaba en ella. Sin embargo, la familia dijo que Ateo Digital es una idea y que la labor continuará.
Ojalá así sea.
A quienes continúen ese proyecto les deseo el mayor de los éxitos. Y a la familia, amistades y personas cercanas a Jonathan Valenzuela, les envío mis condolencias.








